BLANCA ALVARENGA
“Sin personas de la tercera edad no hay historia y sin jóvenes no hay futuro.”
Pequeños duendes de cerámica, hadas y seres mágicos habitan un mundo diminuto bajo un canopy en el patio trasero de una casa. A través de este universo fantástico, Blanca Alvarenga nos invita también a viajar a una época clave: el auge de la migración salvadoreña a Los Ángeles durante el conflicto armado en El Salvador.
Con el estallido de la guerra civil, miles de salvadoreños emprendieron el camino del exilio. Algunos se desvincularon de sus raíces; otros optaron por organizarse y preservar su identidad. Así nacieron asociaciones comunitarias solidarias, enfocadas en apoyar a sus lugares de origen y mantener viva la memoria colectiva.
En ese contexto surgieron las primeras marchas de izquierda en Los Ángeles, en protesta contra la injerencia de Estados Unidos. Con el tiempo, estas manifestaciones dieron paso a celebraciones culturales como el Desfile y Festival de Independencia Centroamericana, impulsado por COFECA, donde el contingente salvadoreño estaba representado por COFESAL.
Sin embargo, las diferencias internas no tardaron en aparecer. En una reunión clave, Blanca Alvarenga se retiró indignada, y todas las organizaciones salvadoreñas presentes la siguieron. En señal de protesta, abandonaron el desfile centroamericano y fundaron su propio evento: el Desfile de Conmemoración de la Independencia de El Salvador en Los Ángeles, bajo un COFESAL renovado e independiente.
La nueva directiva estuvo conformada por líderes de distintas organizaciones: Xochitl Morales (AIMSA), Mauricio Ibarra (Tonacatepeque), Raquel y Rina Sánchez (Candelaria y CCQ), Jorge Ángel (ASOSAL), Roberto Ramos (CHARLA) y Blanca Alvarenga (COMPHA). El desfile comenzaba en la Avenida Wilcox, recorría el bulevar Santa Mónica y culminaba con un festival en el Colegio Comunitario de Los Ángeles (LACC).
“Fueron cinco años muy difíciles. Nuestra comunidad ha sido muy conflictiva, y eso ha impedido que alcancemos objetivos comunes. Hasta hoy no hemos logrado trascender como otras comunidades inmigrantes.” — Blanca Alvarenga
“Hicimos lo que humanamente pudimos. Más de 50 organizaciones mostraron nuestras costumbres, arte y folclore, con ceremonias que rendían homenaje a nuestros símbolos patrios con respeto y civismo.” — Blanca Alvarenga
Blanca fue la primera presidenta de COFESAL como comité independiente y lideró el desfile entre 1999 y 2004, una etapa recordada por muchos como los años dorados del evento. Uno de los momentos más emblemáticos fue el desfile temático “Mitos y Leyendas”, con carrozas inspiradas en pirámides mayas, personajes del folclore salvadoreño, un afiche del muralista Héctor Ponce y la entrega del Premio Maquilishuat al futbolista Mauricio Cienfuegos.
Más tarde, un infarto obligó a Blanca a retirarse del activismo. Dedicó su energía a cuidar a su nieto con autismo y exploró una nueva faceta: la escritura. Fruto de esa etapa nació “COFESAL bajo la Lupa”, un libro que analiza la historia, logros y desafíos del comité, disponible en Amazon.
Nacida en el barrio Santa Anita de San Salvador, Blanca es hija de Óscar Zetino, escritor y concertista. Aunque intentó seguir sus pasos, la música no era para ella. “Lloraba frente al piano”, recuerda. En cambio, encontró su pasión en la poesía y la danza.
Fue alumna de Lidia Villavicencio Olano y bailó en el Teatro Nacional con el grupo de Morena Celarié, pese a que en el conservatorio le dijeron que sus piernas eran “muy cortas para la danza”. También fue corista y aprendió la letra de varios himnos nacionales.
Emigró a Estados Unidos en 1969. Durante una década trabajó para el Distrito Escolar de Los Ángeles, apoyando a jóvenes que habían abandonado sus estudios y a adultos que buscaban terminar la secundaria. Estima haber impactado a más de tres mil personas.
Hoy, entre la fantasía, la memoria y el legado, Blanca Alvarenga continúa escribiendo su historia y, con ella, la de toda una comunidad.

“Fueron cinco años muy difíciles. Nuestra comunidad ha sido muy conflictiva, y eso ha impedido que alcancemos objetivos comunes. Hasta hoy no hemos logrado trascender como otras comunidades inmigrantes.” — Blanca Alvarenga